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Lectura sobre decoración (para que este bien informado al momento de decidir)

EL DISEÑO DE LAS ÁREAS SOCIALES HA IDO TRANSFORMÁNDOSE A LO LARGO DE LOS ÚLTIMOS AÑOS. LOS ESPACIOS PEQUEÑOS, AISLADOS, LIMITADOS EN SUS FUNCIONES HAN QUEDADO ATRÁS Y DAN PASO A AMBIENTES SOCIALES AMPLIOS E INTEGRADOS, PERO A LA VEZ CLARAMENTE DEFINIDOS EN SUS USOS.

Aprovechar las cualidades de los edificios viejos siempre resulta un atractivo tema de diseño interior, pues se trata por lo general de rescatar lo más interesante de la Arquitectura existente y crear un balance con propuestas contemporáneas.

En este edificio de los años setenta, la arquitecta Andrea Sánchez, de Studio Sur, se dio a la tarea de ampliar el espacio pues los dueños de casa estaban pensando en agrandar la familia, lo cual requería áreas más generosas y eficientes, sobre todo en la parte social. De una distribución más bien a la antigua, con dos cuartos pequeños y pocos baños, se pasó a una propuesta más abierta y limpia, donde se aprovechó la terraza que no se veía por la cantidad de divisiones que tenía el espacio.

Teniendo en cuenta que los dueños de casa son de Medellín, acostumbrados a gozar del sol y del paisaje, la terraza se abrió como un excelente vínculo entre exterior e interior, relacionando el verde con la sala y el resto del espacio social. Como la chimenea era un elemento estructural, Andrea logró la mayor integración posible entre los espacios perfilándola como una división sutil que crea cierta privacidad en la sala.

Pensando en el tema de la integración, de la familia y los amigos, la cocina se diseñó integrada a la sala y el comedor, ampliando aún más el área social. Para que no rompiera con la sobriedad, se utilizó acero en los electrodomésticos y los mesones, corian blanco en el comedor auxiliar y pintura en poliuretano blanco en los estantes y cajones.

Siguiendo la tendencia de líneas sencillas y limpias, Andrea combinó materiales cálidos como el ladrillo cocido en la sala y en  el comedor,  sapán en los pisos de madera a los cuales se les hizo un proceso de oxidación para que tomaran un tono muy natural.
En las paredes se utilizó el blanco como color de base para ampliar y llenar de luz el lugar.

Diseño modular. Para Luisa Sánchez y Gonzalo Cano, de Oda Asociados, la consigna a la hora de remodelar este apartamento era crear un lugar donde la dueña de casa pudiera integrar su vida y su quehacer como ceramista. Una segunda premisa tenía que ver con generar luminosidad, serenidad y mucha calidez, para lo cual se escogió madera en tonos claros para desarrollar el proyecto: guáimaro en el piso y roble blanco en la carpintería. Como el espacio original era muy oscuro, el proyecto se desarrolló a través de la repetición de un módulo lleno-vacío en madera que se va diferenciando a través del espacio, organizándolo y cualificándolo.

 

Una de las funciones del módulo de madera, además de dividir y organizar las diferentes zonas, era exponer el trabajo de cerámica y escultura de los dueños de casa. Para ello se generaron esos vacíos, que sirven también para el paso de la luz. Si bien no hay paredes en toda la casa, el mueble se vuelve ese objeto diferenciador y organizador del lugar, si bien es cierto que no es abierto ni cerrado. Siguiendo esta flexibilidad, un cuadro corredizo hace las veces de cerramiento artístico del área social, separándola de la zona del estudio y de las habitaciones.

 

Integrada al área social, la cocina sigue un diseño de cierta privacidad que respeta el resto de los espacios. El módulo en madera sigue siendo el elemento unificador del apartamento pero también el que permite una diferenciación de los ambientes.

 

Colaborador: arquitecto Juan Francisco Díaz.

 

Todo en uno. Este apartamento típico de los años setenta tenía unas excelentes condiciones de ubicación y de apertura hacia el exterior. A pesar de ello contaba con muy poca luz por las subdivisiones que tenía. El reto acá era lograr un espacio social claro y generoso, rescatando la esencia de la arquitectura de la época, limpia y sin aristas, conservando el empalme de tipo sinfín para lograr una sensación de continuidad entre los muros y el cielo raso. Para ello la arquitecta Marcela Villegas decidió derribar un oscuro estudio que existía originalmente al lado de la terraza y lo involucró a la sala, generando un rincón de trabajo; de la misma forma, el comedor que era cerrado se integró a la zona social, pero se dejó un segmento de muro que Marcela aprovechó para exponer el arte que tenían los dueños de casa. Como bien dice ella, todos estos espacios ocupan un espacio único, en donde se aprovecharon las mochetas y tramos de pared para establecer una diferencia en los usos de cada área sin que existieran cerramientos entre ellas.

 

Los elementos unificadores en este apartamento están dados por el parqué en sapán original que se recuperó durante la remodelación y el gran ventanal que recorre la zona social como un gran envolvente del espacio. En línea con una tendencia limpia y de mucha luminosidad, se pintaron los muros de blanco.

 

Colaboración: Arquitecto Carlos Franco. Carpintería en madera: Grupo Ríos. Pisos en madera: Multipisos Páez. Recubrimientos y enchapes: Ignacio Peña.

 

Sin obstáculos En su diseño original este apartamento era un espacio tradicional con tres alcobas muy pequeñas. Trabajando mano a mano con su cliente, Diego Rodríguez planteó abrir todo el espacio y lograr una zona social mucho más generosa. Para alcanzar ese objetivo se eliminaron todos los muros y se rediseñó el espacio, donde sala, comedor y cocina quedaron vinculados, pero delimitados sutilmente a través de los muebles, de las bibliotecas o de puertas corredizas, como la puerta en madera y papel de arroz que separa la habitación y el estudio de la zona social cuando se requiere cierta privacidad.

 

Como se quería un espacio muy limpio, todos los muros se pintaron de blanco, y se escogió una madera de pino muy claro para los pisos, que le da luz y continuidad al diseño. Esta remodelación dio lugar a una propuesta de espacio completamente abierto, donde todas las áreas quedaron vinculadas, delimitadas sutilmente por muebles, puertas corredizas, bibliotecas.

 

Buen balance Conservar los rasgos originales de la década del setenta y darle un contrapunto contemporáneo fue el desafío más interesante para la arquitecta Marcela Villegas al remodelar este apartamento. El concepto de balance entre una construcción que conserva rasgos del pasado y unas líneas contemporáneas limpias y sencillas es especialmente notorio en la zona social.

 

La primera idea era lograr claridad para aprovechar además la vista hacia el jardín, logrando una conexión entre interior y exterior. Lo segundo era crear un espacio mucho más familiar, integrando las diferentes áreas sociales, logrando transparencia y comunicación visual entre ellas. Para llegar a estas dos metas Marcela unió lo que antiguamente eran sala, comedor y estudio, concebidos como espacios independientes en el diseño original. De esta forma se originó una generosa zona social donde hay amplitud pero donde cada ambiente se caracteriza apropiadamente.

 

No hay puertas que aíslen sino sutiles divisiones o detalles arquitectónicos que delimitan los lugares. Una columna marca la división entre sala y comedor. A su vez, la separación entre el estudio y sala está determinada por una diferencia de nivel de dos gradas y por un muro divisor que en el estudio se convirtió en contenedor de libros, accesorios, incluso de la televisión.

 

Los elementos unificadores se establecieron en el piso, en donde
se retomó el parqué de madera muy propio de los años setenta, y
en la continuidad del cielorraso. Las paredes se pintaron todas de
blanco, logrando un espacio limpio y luminoso.

 

Con vista. Una de las grandes premisas en este apartamento era aprovechar al máximo la vecindad y la vista a los árboles del Parque del Virrey que dan hacia el área social. La remodelación del apartamento, a cargo de Alexandra de Brigard y Alfredo Gracia, de Taller de Diseño Gracia de Brigard, enfocó en este sentido el diseño, teniendo en cuenta además que los dueños de casa son de Cali y aprecian el paisaje y el contacto con el exterior. Si bien existía una fachada recta y un balcón estrecho sobre este costado, para los arquitectos la clave estaba en "robarle" una parte a la sala para hacer una terraza protegida del viento y de la intemperie.

 

Se crearon entonces dos ambientes integrados entre sí a través de unas puertaventanas un vidrio, pero independientes a la hora de cerrarlas. Como la baranda es en vidrio transparente, la vista no se interrumpe.

 

Es importante mencionar la chimenea como elemento central de la sala, que llama la atención pues abarca todo el muro como si fuera parte de éste. Los arquitectos diseñaron un mueble de espaldas a la chimenea para que desde ese ángulo la gente sentada cómodamente pueda disfrutar de la vista.

 

El diseño se destaca por sus líneas sencillas así como por un uso sobrio y limpio de los materiales: vidrio en los grandes ventanales y en la terraza, sapán en los pisos, flor morado en puertas, deck de teca en la terraza y paredes blancas. Para no cortar la continuidad en los techos, estos se retrocedieron respecto a la ventana 25 cm formando una muesca para ocultar las cortinas. Las paredes se liberaron para exhibir las obras de arte que poseen los dueños.

 

Firma Salmona Este apartamento, que hace parte de un proyecto de Rogelio Salmona de la década del ochenta, conserva sin duda elementos relevantes de su arquitectura, particularmente en esta sala, como lo anota la diseñadora de interiores Lucía de Webb.

 

Sobrio, sin adornos, el espacio revela el manejo limpio y escueto de una arquitectura en la cual las visuales y la comunicación entre interior y exterior son factores esenciales. La vista hacia los árboles determina el espacio de la sala que se proyecta hacia el exterior a través de la terraza en ladrillo. Las condiciones de ubicación y de iluminación son óptimas. La sencillez en las líneas y los materiales utilizados, muy típicos en Salmona (ladrillo a la vista en muros y chimenea, pisos en guayacán), dan un sensación de comodidad y bienestar. La chimenea con la austeridad y las dimensiones propias del diseño de Salmona es el punto de mira del ambiente social. El resultado: un espacio amplio, acogedor y generoso, Muebles tapizados con telas inglesas de Denise Webb. con firma propia.

 

ARTICULO TOMADO DE : http://contenido.metrocuadrado.com/contenidom2/publesp_m2/habitar_esp/habitaragostode2009/ARTICULO-WEB-PL_DET_NOT_REDI_M2-4080755.html

 

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